El viernes a las 19:00 se presentó en La Casa del Libro de Bilbao el libro 2050 km. de palabras como segundo lugar previsto, ya que en principio se había elegido el Liceo de Barcelona pero un tal Zafoi o Zafón..., como se llame, se nos adelantó el muy ladino.
(el cambio de lugar inicial produjo cierto desconcierto en el gran público que tardó en ubicarse, excepción hecha de tres irreductibles y avispados fans que se apresuraron a tomar asiento por si la cosa pasaba a mayores.)Y fueron listos porque minutos después aquello fue la locura padre. Una multitud de incondicionales hubo de seguir el evento desde la calle. Observen la instantanea:

La presentación fue llevada a cabo por los escritores canarios Eduardo Delgado Montelongo, José Manuel Hernández, Agustín Díaz Pacheco y el bilbaino Alex Oviedo y el menda lerenda (que por motivos de conciencia estética decidió voluntariamente no aparecer en la fotografía para no dañarla).
Las ventas fueron rápidas, los autores no paraban de firmar ejemplares y besar mejillas. Uno de ellos requirió asistencia médica debido a los calambres en su muñeca derecha. Otro pidió cerveza, a lo que el editor allí presente se negó en redondo por considerarlo muy poco literario.Luego, en alegre formación cual colegiales de excursión, tomamos al asalto el restaurante de un conocido hotel bilbaino.
Otro momento literario: 
(¿Y tú qué opinas, querido Alex, de los hexámetros? ¿Eh? Ah sí, el orujo cojonudo, Txetxu, ¡qué caraio!)
(Tito, editor de El Baile del sol, observa con perplejidad su propio rostro al recibir la factura de la farra.)
Y del regsto ya do be acuegdo...


10 Réplicas:
Como preveía de algún modo, un impedimento impediente me impidió asistir. No de tipo familiar, que suele ser lo normal, sino laboral (obligaciones morales).
¿Y ya hubo ejemplares para toda esa multitud?
Amigo Fernando, sobran las justificaciones, por descontado. Sabemos que tu espíritu sobrevoló las mesas varias veces en busca de algo que llevarse a la boca (sin éxito, claro, que había mucho escritor hambriento.)
En cuanto a los ejemplares, se agotaron, y dicen que el editor se apresuró a lanzar una segunda edición de 500.000 más, contagiado del espíritu bilbaino.
Copa en mano, exclamó: ¡Mejor que sobren, "ahí-va-pues-la-ostia-que-semos-de-Bilbao!" Pero con acento canario.
Lejos quedaron los tiempos del escritor bohemio, a lo Becquer, que mal vivia de la literatura.
Ya se que quizá no da para mucho, pero no podeís negar que tanto en tus presentaciones como en las de Fernando, acabaáis convirtiendo la literatura en toda una farra...jeje.
Es gratificante saber, que apesar de las nuevas tecnologías, la gente sigue reuniendose para presentar un libro impreso.
saludos literarios.
Noragüena por el libro. Veo por las afotos que la cosa resultó entretenida y hubo cena y cenáculo, como Baco ordena. Me alegro del monumental éxito. Se echa en falta la foto de vos mismo.
Mariaje: por supuesto porque aunque escritores, somos amigos.
Amado: por momentos pensé que te dejarías caer por allí para echarte un traguito. Lo de la foto propia es complejo pero puedes verme en www.escritoresvascos.com (dicen que soy el del niqui gris de gafas que mira con cara de alucinado).
Hola
Ha llegado el momento en el que ya no se te debe llamar Óscar Alonso Álvarez. Es el momento de decir con resteto y admiración: Don Óscar A.A
Desde Coruña te envío un bico lleno de envidia.
Felicidades.
Diana.
Diana, pero ¿por qué me pones el Don? ¿Qué he hecho de malo? La culpa fue de ellos, te lo prometo...
No sabes bien lo que nos perdimos aquell@s que no fuimos, Mariaje. Cuando literatura, cena y noche se ponen al rojo vivo en Bilbao, aluah!, como dicen en Lapurdi.
Y efectivamente, antes que escritores o amigos literarios somos simplemente amigos.
Desde luego, dicen que de la literatura no se puede comer, pero sí beber, si nos referimos a algunas fotos,ja, ja.
Jo, y yo que me la perdí.
La cara de Tito, impagable (juaaaa).
Aquí, otra pequeña antologada de Sundance made in Canary Islands.
Salud.
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