domingo 8 de enero de 2012

Adiós

Definitivamente no tengo nada más que decir.
Que les vaya bonito.
Agur

jueves 15 de diciembre de 2011

ECLIPSE TOTAL (una de chupacuellos y todo eso)

-Y bajarán los vampiros y te chuparán la sangre -sentenció el maestro ante la mirada atónita de su joven discípulo.

-¡Eso, eso! -respondió éste de inmediato-. ¡Que me la chupen, que me la chupen!

viernes 14 de octubre de 2011

Que sí...

Que estoy aquí, a lo mío, es decir a los piratas del imperio. Nadie se asuste si de vez en cuando me somorgujo y desaparezco, pero la cosa lúdico-festiva-laboral está de mírameynometoques.
Y sí, escribo aunque no publique ninguna entrada.
Y sí, sigo mirando la luna por las noches.
Sigo fumando.
Sigo escuchando a los perros.
Sigo esperando a que suceda algo.
Sigo.
Sigo.
Sigo.

sábado 4 de junio de 2011

La vida sigue...

... y yo con ella.


No sé por qué extraño motivo no he podido añadir nuevas entradas al blog desde hace semanas. Bueno, da lo mismo, tampoco tenía mucho de qué hablar. Me acuerdo de todos los que, de vez en cuando, permanecéis al acecho y la curiosidad os empuja a visitarme. Hoy es 21 de julio aunque la entrada diga lo contrario. Allá ella. No voy a discutir con un ordenador.


Mañana de jueves. Obligaciones domésticas, obligaciones fiscales, obligaciones éticas para con mi vecina del séptimo, una ancianita que ronda los noventa tacos y vive sola, y ahí está aguantando su vela. Por lo demás el Universo sigue girando con su engranaje de granito. Hay amigos de los que ya nada sé, quizás por cada uno va a lo suyo y, como decía mi sabia abuela: que cada perro se lama su cipote. Y añado yo: nos veremos en la playa... Si Dios quiere, y el tiempo lo permite.


He regresado a la Sanidad, pero por la puerta de atrás. Debe de ser que mi legado anterior no daba para mucho. Mejor, el doctor House ya no es lo que era. No he vuelto a ver a mis queridos Sodomizer, Zipotus y Capitán Nardus. Y es que estoy desterrado a un servicio del que mejor no hablar.


Se rumorea que nos van a volver a bajar el sueldo un diez por ciento, lo que dejaría nuestras menguadas nóminas a la altura de 1990 o similar.


Escribo en secreto todas estas cosas, escribo como un yonki de la literatura, como un onanista de la palabra.


Nadie, ni siquiera mi dueña lo sabe, pero escribo. A veces con ira, a veces con desesperación. Con frecuencia como si mañana, al alba, fueran a fusilarme.


No sé por qué extraña sensación pienso que me queda poco tiempo.


Desde hace semanas tengo un terrible presentimiento. Miro a mis niños y se me saltan las lágrimas. Hay tanto por hacer...

miércoles 30 de marzo de 2011

SOLILOQUIO DEL PERRO

Noche cerrada. Silencio en la casa.

El mundo se lame las heridas y a nadie le importa.

Como un furtivo, salgo a la terraza a fumar un cigarrillo. Estoy desnudo pero es algo banal porque nadie hay a la vista. Y si lo hay…, pues bueno, no tengo nada desproporcionado que mostrar. Salvo el insomnio.

Cielo tan estrellado que duelen los ojos.

Aviones silenciosos escriben su ignota ruta blanca a lo lejos.

La ciudad dormita.

En algún lugar del mundo hay otra guerra recién estrenada. A nadie le importa un higo.

A veces siento que no soy nada, que no soy nadie. Y eso, en el fondo, me reconcilia con el Universo entero. Mejor ser nada que ser un imbécil.

Quisiera largar velas pero, de momento, es imposible: ni siquiera tengo barco donde enrolarme como polizón.

A menudo no sé lo que digo, a menudo me sorprendo mirando al cielo, ese cielo que en mi ciudad, a menudo también, se ve conquistado de gaviotas, y fantaseo con que patroneo un barco inexistente. Solo. Terriblemente solo. El mar queda a catorce quilómetros de mi casa pero da igual. La sensación de libertad es inmensa.

A pocos metros, una excavadora destripa con saña la calle buscándole el alma a la tierra.

A la mierda la fantasía.

Cada vez huyo más de las amistades, de los conocidos, de los saludados. En realidad, no los soporto. Ni siquiera me soporto a mí mismo… Claro que tampoco me soporta mi mujer. Veo que, por el momento, es una mera cuestión de soportes mutuos. Vamos, la física de toda la vida. Mejor aclarar las cosas ahora.

Un perro acuchilla la noche con sus ladridos histéricos. Maldito chucho.

Tengo frío. Estoy descalzo. Es agradable. Es un frío que no se cura con calor.

Lloraría, si no fuese porque no sé por dónde empezar.

Lo más sencillo siempre es lo más complicado, ya lo dijo un cretino. Y tenía razón. Echo de menos mi trabajo, mi instrumental perfectamente presentado en la mesa auxiliar, mi bata quirúrgica, mi despacho. Y mi vida. La otra vida.

Mi niña pirata me ha ensogado el cuello esta mañana cuando se iba al colegio con su uniforme recién planchado, sus coletas y su mochila llena de de ilusiones; me ha tatuado un beso húmedo en la mejilla y me ha dicho al oído, muy bajito: “Papi, te quiero mucho”. Todavía me escuece en la mejilla ese beso.

Fumo. Y acompaño el tabaco con una cerveza de lata. Esas cervezas que detesta mi mujer y que yo escondo. Por fastidiar, supongo. Parezco un hippy venido a menos. ¡Y en pelotas en la terraza! Si me viera mi madre…

El otro día leí en una pintada: “Jesús te quiere, yo te odio.” Bueno, en realidad, no sé a qué viene esto.

Os dejo también mi correo: oscaralonsoalvarez@yahoo.es. Tampoco sé a qué viene esta confesión.

Ruido de sables en el hogar. “Cariño, hace tanto que tú y yo no” –he pensado- … En fin, mejor no seguir. Total, para lo que sirve.

Mi amigo Udoy (nombre en clave, of course) me anima a dejarlo todo, definitivamente, borrón y cuenta nueva y ser un nuevo Jeremías Johnson. Irnos juntos al Pirineo para habitar una pequeña cabaña y vivir como eremitas. ¡Eh, como eremitas digo, no como maricones. Quede claro! La montaña también me llama, casi tanto como el mar, la mar. ¡Cabronas tentaciones!

Ya no me apetece escribir.

No tengo miedo. Es algo que, ahora lo he descubierto, esta noche me inquieta. El miedo es un invento de los dioses para mantenernos serenamente atareados cada día mientras se nos va despoblando la cabeza de pelo.

Odio los viernes. Y los lunes al sol. Y por supuesto, los miércoles casi tanto como los jueves y los martes.

Juraría que anoche

Oí tu nombre

En los cristales…

… Y era la puta lluvia.

Todo se desmorona con esa inquietante pulcritud que otorga a las cosas el fracaso. No lo dice ningún sesudo, lo digo yo.

Mientras tanto escribo mentalmente la lista de la compra para mañana. Añadir plátanos para los gemelos. Cuchillas de afeitar. Y buscar otra vida en el Cash Converters. A buen precio, claro.

Será que me hago viejo.

Será que ya nunca haré aquello que deseaba cuando era joven.

Será que todo es una mierda.

Bueno, todo quizás no.

Aunque, de momento, se le asemeja bastante. ¿No os parece?

sábado 26 de marzo de 2011

La cosa ella

Todos sabemos cómo está el asunto inmobiliario, pero uno que es un mirón desde que está en el paro, ayer mismo topó con esta estupenda oferta en el escaparate de inmobiliaria cercana a mi casa. Sólo espero que, al menos, las vistas sean inmejorables.

martes 4 de enero de 2011

Se ofrece

Titulado superior con dos idiomas y diez años de experiencia, para labores domésticas, sacar a pasear a los niños, sacar a pasear a los ancianos, sacar a pasear a los perros y otros bichos (es indiferente el origen, incluidos maridos pesados y esposas más pesadas aún). Tarifas asequibles. Horarios flexibles. No requiere seguros sociales. También se ofrece para conversación cara a cara o teléfónico (consultar tarifas según los temas elegidos. Este mes la filosofía a un 30% de descuento). Los paseos en coche se cobran aparte.
Limpio y acendoso. Alta cocina y bajas pasiones. No requiere grandes cuidados. A lo sumo una cerveza cada doscientos kilómetros.
Los servicios sexuales están fuera de la carta de pedidos. De momento. Que todo se andará.
Interesados a este post.

miércoles 29 de diciembre de 2010

Merryl Crispis

Querido jefe, en estas entrañables y familiares fechas no quisiera olvidarme de usted y los suyos, y es por eso que le envío mis mejores esperanzas, las de mis tres hijos y las de toda mi familia para este nuevo periodo que se abre ante todos nosotros. Ya sé que este año, al igual que el anterior, usted se ha comporta como lo que es en verdad, es decir, un grandísimo hijo de puta. Sin embargo no le guardo ningún rencor por mandarme a la cola del paro en Navidad; es más, ni siquiera le deseo mal concreto alguno. Ya ve que voy de buen rollo, considéreme por tanto su benefactor. Por el contrario rezo cada noche por su salud y deseo que culmine una largísimo vida. Espero que viva por lo menos cien años, eso sí, que cada día la cabeza le crezca un kilo, pedazo de mamón come mierda. Sinceramente: otro que se va al paro.

viernes 3 de diciembre de 2010

Yo también quiero tocar la marimba

Cuando uno se aburre pasa lo que pasa, que le da por estrujarse el cacumen. Y con la que está cayendo uno sólo puede pensar en una cosa: por dónde vendrá la próxima andanada de collejas al personal y acaba encontrándose con perlas de ayer y de hoy de la política económico-reestructurativa global y parcial (por lo de repartir) en el contexto general de sinergias para el desarrollo de la amistad, que buena cosa es, mientras dura.
Y así, haciendo números para llegar a fin de mes, indaga un poco en saber en qué demonios se gastan los padres de la patria ese dinero que dicen que nos hemos gastado los demás porque somos unos ciudadanos analfabetos de la macroeconomía, unos desagradecidos, unos derrochones y además nos damos a la bebida. Y entonces a uno se le constriñen las varices y hasta las hemorroides cuando, en efecto, indaga un poco. Tampoco mucho porque, todo hay que decirlo, somos unos zánganos de cuidado.
Y en el ranking de los gastos más absurdos de estudios, subvenciones y demás mortadelas, la verdad, un servidor no sabría por cuál decidirse. La oferta que brindan nuestros padres de la patria es tan amplia que cuesta elegir. Yo es que me los llevaría todos:
El Gobierno Vasco destina para su desarrollo:
al Museo del Txakoli: 2,9 millones de euros. Y no se le cae la caspa. Supongo que la resaca será también de echarse a temblar.
El Ministerio de Cultura invierte en:
1.- Subvención para la promoción de la lectura y las letras españolas. 475.000 euros. ¿Y no sería más sencillo regalar los miles de libros que las editoriales mandan cada año al crematorio? Vamos, digo yo, pero como me he dado a la bebida después de pasar por el museo del txakoli pues lo mismo estoy borracho y me aprieta la boina.
2.- el Museo del carro de Anglesola (Lérida), 200.000 euros. Bien por este, volvamos al transporte ecológico de toda la vida de Dios. ¡Muerte al coche! ¡Viva la boñiga transgénica!
3.- el Museo del cava de Sant Sadurní d´Anoia, 200.000 euros. Por lo de celebrar a lo grande que ahora vamos en carro.
4.- Subvención a fundaciones y asociaciones con dependencia orgánica de partidos políticos con representación en las Cortes Generales, para funcionamiento y actividades de estudio y desarrollo del pensamiento político, social y cultural: ¡¡6.050.000 euros!! Vamos, lo normal, yo me lo guiso yo me lo como. Y luego, si eso, ya habrá tiempo de pensamiento político.
De la Subsecretaria del Ministerio de Trabajo e Inmigración, la joya de la corona, oigan:
1.- Subvención a las organizaciones sindicales por la realización de actividades de carácter sindical (sic, y no se inmutan) y subvenciones empresariales por su participación en los órganos consultivos del Ministerio de Trabajo e Inmigración. Apretarse los machos que viene: ¡¡¡19.737.537 de euros!!!, a repartir entre los sindicatos por ejercer de sindicatos y a los empresarios por el ídem. Eso es tener al personal bien atendido, sí señor. Y al parado que le den.
De la Secretaría de Estado para la Unión Europea, me quedo con:
1.- Proyecto Europa se construye desde Vallecas. 3.000 euros. Que total, unos eurillos pasan desapercibidos.
O también:
2.- Proyecto Red europea de ciudades hermanas, juegos juveniles europeos. 3.000 euros. Para comprar unos chuches y unas pegatinas a los chavales.
De la Subsecretaría del Ministerio de Educación, subvención a:
1.- Asociación de amigos de Museos Militares. 3.000 euros. No vaya a ser que les dé por comprar un tanque.
2.- Centro Tecnológico de Cereales de Castilla y León. 10.400 euros. Y que no se lo gasten en pipas que se lo quito.
Del extinto Ministerio de Igualdad señalo varios estudios ciertamente curiosos. Sospecho que, además, imprescindibles para el desarrollo de una sociedad moderna e igualitaria. Hete aquí los ellos susodichos, y no es broma que me caiga muerto ahora mismo:
1.-Topografías domésticas en el imaginario femenino. Una visión comparativa, Transacional y Hemisférica. 15.000 euros. Toma topografía de andar por casa. Ahora vas y lo largas por ahí y le dices a tu vecina que no tiene ni idea de lo transacional que es su cocina.
2.-Reparaciones europeas contemporáneas y memoria de la esclavitud: esclavas negro-africanas y españolas abolicionistas (Siglos XVI-XIX). 22.767 euros. Me imagino que, al menos, el asunto quedará bien “reparado”.
3.-Ética, religión y normativa de género: el papel de los principios en las sociedades tradicionales y en las sociedades complejas. 50.000 euros. No, si complejo es de cojones, al menos de digerirlo sin echar la pota (muy ética y normativamente, se entiende, que de la religión prefiero no hablar).
Y mi favorito:
4.-Mapa de Inervación y Excitación sexual en Clítoris y labios menores. Aplicación en Genitoplastia. 26.000 euros. De verdad que hoy no tengo los labios para nada.
Del Ministerio de Asuntos Exteriores, el ex ministro Moratinos también se cubrió de gloria esotérica y movimiento de pelvis. Y si no, pasen y lean:
1.- Para la Fundación Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria: La evaluación del riesgo de tsunami en la costa de El Salvador, Fase I. 314.606 euros. Y eso que sólo era la Fase I. Luego nos pillan las nevadas de diciembre y es que nadie podía prever una cosa así. Claro, como andamos por El Salvador...
2.-Ayuda al colectivo de gays y lesbianas de Zimbabwe. 28.000 euros. Este sí que me ha dejado sexualmente perplejo.
Pero el que de verdad, de verdad de la buena, el que me pone las gónadas como melones crionizados es:
3.-Para la Federación Afroecuatoriana Familias Unidas y Promover la identidad afroecuatoriana entre los jóvenes de Esmeraldas a través de la enseñanza de la marimba. 50.000 euros. ¡Cojónbenditoabelénpastores! No me extraña que las familias estén unidas, no te jode.
Me reiría si todo esto fuera una fiesta del chiste, pero no lo es, que lo avalan los B.O.E. y las partidas presupuestarias.
Y es que, visto lo visto, yo también quiero aprender a tocar la marimba. Sea lo que sea la chisma. Y, por cierto, me he dado cuenta de que hay demasiadas Subsecretarías. Yo las cambiaría por secretarias a secas (o secretarios), que no quiero líos sexuales en mi jurisdicción.
Y propongo solicitar una subvención al Ministerio de turno (el que sea, eso me la sopla, que alguno habrá disponible), para el siguiente proyecto: Impacto medioambiental de los estudios absurdos solicitados por las Administraciones públicas en el contexto general de mi comunidad de vecinos. El pataleo: una costumbre sexista. Evolución histórica. Presupuesto inicial: 48.000 euros, que tampoco hay que ser avaricioso.
Esperen que se me está ocurriendo otro: Estudio comparativo de la ingle y el sobaco en el medio rural periférico contemporáneo. El depilado como rebeldía social. Presupuesto: 27.863 euros. Por lo de ajustar bien el precio. No se nos vaya a ver el plumero.
Hay más, muchos más que el rubor, la vergüenza torera y el espacio me impiden darles digna cabida en este lugar, pero todo se andará, queridos amiguitos.
¡Eh! Pero de la marimba no olvido.

martes 23 de noviembre de 2010

Pues sí...

...al final van a tener razón los que decían que los niños vienen con un pan debajo del brazo.


El problema es que ellos mismos se lo comen.

martes 16 de noviembre de 2010

Rituales (2)

Estaba yo tan ricamente leyendo Anatomía y Disección de Ford, una lectura que, por cierto, recomiendo vivamente para las largas tardes de invierno, cuando mi niña pirata (cinco añitos ya que tiene) se me sienta en el regazo, echa un vistazo al libro en la página donde se disecciona a conciencia la zona inguino-púbica de un cadáver y me pregunta si se le puede hacer a una persona lo que a menudo le hacemos a Marcelo.
Abro paréntesis para explicar que el bueno de Marcelo es un nuevo miembro de la familia, mide un metro diez de altura y es un esqueleto de plástico con sus vísceras y toda la pesca, y con el que mi niña pirata y yo solemos ensayar intervenciones de alto riesgo, pero sin riesgo, claro. Como extirparle el intestino grueso y colocarlo alrededor de su cuello a modo de bufanda. O amputarle los brazos, insertarlos a la altura de las caderas mientras que las piernas ocupan el lugar de los brazos. Vamos, lo normal en Investigación Doméstica 1. Cierro paréntesis. Le respondo que hay cosas que ni siquiera Marcelo sería capaz de resistir muchas veces, y le recuerdo el día que le abrió el cráneo, extrajo su cerebro de plástico y lo dejó caer desde la terraza de nuestro ático sólo para saber cuánto tiempo tardaba en reventar contra el suelo. O cuando decidió que Marcelo debía cambiar de look y que a partir de ese momento se llamaría Estella, le calzó una peluca rubia, un sujetador de su madre (que a mí me puso muy tonto, todo hay que decirlo) y le pinto las falanges de un rabioso rojo pasión nº 4.
―Pero, ¿se puede? ―insistió, con el espíritu científico de un iluminado.
―No ―le respondí, contemplando el rostro acongojado de Marcelo-Estella―, creo que esto no podría superarlo.
Entonces volvió a echar un vistazo rápido al libro de Ford antes de volver a la carga:
―Voy a ser médico ―dijo muy seria―, como tú.
―¡Qué bien!
Cerré el libro y le di un gran abrazo. Por supuesto no le adelanté nada sobre los seis largos años de carrera que le quedarían por delante si conseguía superar la educación obligatoria, la nota media de acceso a la facultad, las putadas de tus compañeros, los horarios de infarto, más el año de MIR y los cuatro años finales de especialización bajo la tutela de un médico adjunto cabrón con pintas dispuesto a joderte vivo a la primera de cambio, sobretodo si le despiertas un sábado por la noche con alguna tontería referente a “Creo que tengo en Urgencias un paciente que está algo pachucho, señor”. “¿Cuánto de pachucho?, ¡pedazo de eunuco come mierda!”. “Yo diría, señor, que más bien del tipo la-espichó-avisen-a-la-familia”. Por el contrario me limité a mirarla como se mira a alguien adulto con cara de niña, alguien que a sus cinco años ya tiene claro lo que quiere hacer en el futuro, y decidí compartir con ella mi gran aportación a la medicina moderna occidental, la fórmula del elixir de la eterna juventud que ha pasado de mi abuelo a mi padre y de éste a un servidor, el santo Grial de la ciencia que la guiaría con seguridad en su larga y procelosa vida. En definitiva, la respuesta al abatimiento.
―¿Hace un batido de chocolate? ―dije.
―Bobo.
Sonreí.
―Sí, hija ―dije, revolviendo su pelo mientras dejaba a Ford a buen recaudo y me dirigía hacia la cocina para abrir una botella de batido―. Y además miope. Si es que lo tengo todo.
―¡Yo te quiero igual, papi! ―gritó desde el salón con su voz chillona de niña de cinco años, al tiempo que tomaba posesión del mando a distancia de la televisión y ponía su canal favorito de dibujos animados. Y no sé por qué, en ese instante hice como que no la había escuchado y sus palabras se habían perdido en el dédalo de pasillos de nuestro hogar. Lo sé, es estúpido. Y así me sentí, tremendamente estúpido mientras abría la botella de batido de chocolate, servía dos vasos y me apoyaba con ambas manos en la encimera de la cocina y la cabeza abatida sobre el pecho. El aire de repente se había hecho espeso, opresivo. Y yo muy viejo.
Lentamente, como una incandescente gota de plomo, por mi mejilla rodaba también, una estúpida lágrima.